“La boca en la cual el nombre de Dios no ha entrado
es óptima para estar llena de lodo”.-Kabir
Bhakti significa inmenso amor por Dios. Bhakti Yoga es el camino de la devoción. Refleja la atracción del alma hacía Dios, así como un imán atrae a una aguja metálica. Bhakti Yoga usa el corazón y el sentimiento natural del amor para llegar al más alto estado de evolución. Aquel que ama a Dios no tiene ni deseos ni penas. En los estados más elevados de Bhakti Yoga el devoto no odia a ningún ser ni objeto. Todas las personas y todas las cosas están incluidas en este amor cálido.
Dios es Inmanente y Trascendente
El vidente en el Isha Upanishad declara: “En la oscuridad viven aquellos que creen que Dios es sólo inmanente, y aún en más oscuridad aquellos para quienes El es solo trascendente. Pero aquellos que lo conocen como inmanente y trascendente cruzan el océano de la muerte con el inmanente y entran en la inmortalidad con el trascendente”. Uno sólo puede llegar al transcendente a través del inmanente. A pesar de que Dios es pura Consciencia, Uno sin el segundo, la realidad que lo impregna todo, estos son sólo conceptos abstractos e ideas para la mente. Hasta que se llega a la experiencia trascendental de Dios, la mente necesita algo más concreto con lo que identificarse. Es por ello que en todas las religiones, hay representaciones de Dios con específicas cualidades y atributos. Cada representación se convierte en un canal a través del cual la consciencia que lo impregna todo toca y nutre el alma sedienta del aspirante. Se convierte en una referencia constante, un ideal, como el padre perfecto o la madre perfecta , el hijo perfecto, o el amado perfecto. Se convierte en el refugio perfecto al cual el aspirante se va a volcar en momentos de dificultades, así como en momentos de gozo- como un hijo busca refugio con una madre o un padre amoroso. También se convierte en un perfecto y confiable receptor del amor puro y sin límites que yace dormido adentro de nuestros corazones.
Los Bhaktas, los devotos de Dios, se relacionan con Dios de diferentes maneras, dependiendo de su temperamento y el estado de su consciencia. Algunos se relacionan con Dios de igual forma que un hijo se relaciona con sus padres. Algunos se comportan como un sirviente devoto, como ejemplifica la historia de Hanuman con Rama expuesta más adelante. Algunos Bhaktas tienen un sentido de amistad, como Arjuna con Krishna. Unos miran a Dios como a su propio hijo, como la Madre Yasoda con Krishna y Madre Kausalya con Rama. En este caso Dios viene a estos devotos como su hijo. Para Sita, Dios era el amado, el esposo. Aquí la culminación de la Realización de Dios ocurre cuando el amante y el amado se unen en uno solo por la intensidad de su amor. Este fue el caso de Radha y la Princesa Mira con Krishna.
Somos seres emocionales, con sentimientos. A través de la vida la mayor parte de la gente experimenta subidas y bajadas, saltando de alto entusiasmo a hondas depresiones porque viven en un mundo de dualidad (“Amo esto, odio lo otro”.) Se convierten en títeres de emociones negativas como ira, envidia, odio, celos, miedo, deseos y apegos, los cuales constantemente perturban la mente y la llevan al dolor y al sufrimiento. Estas emociones bajas son transmutadas en sentimientos más elevados como compasión, tolerancia, amor, y paz interna a través del Bhakti Yoga, el camino del Amor y constante memoria de Dios. Hay nueve pasos en la escalera de Bhakti Yoga. El más elevado es un absoluto e incondicional rendimiento ante Dios.
Extracto del libro: “Sampoorna Yoga: El Yoga de la Plenitud”, por Shri Yogi Hari.